Estilo Internacional

La evolución del vestido de blanco de Mujer Bonita

14 noviembre, 2018

Si te digo Mujer Bonita, seguramente, lo primero que se te viene a la mente es la escena en la que Vivian Ward (el personaje que interpreta la fabulosa Julia Roberts) sale a comprar un vestido digno para una cena de gala. Desde prejuzgarla por su aspecto desalineado y provocativo, a la ofensiva cantidad de dinero que está dispuesto a gastar Edward Lewis (Richard Gere) para renovarle su guardarropa. La escena se completa con Vivian desfilando su nuevo e impecable look por Rodeo Drive y entrando en la primera tienda, la misma que el día anterior, se había reservado el derecho de admisión. De la evolución de ese vestido blanco habla este post.

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Y quién mejor que Karl Lagerfeld, para hacer otra pausa (la primera fue en la Riviera Francesa) esta vez a orillas del Grand Palais, y proponer, desde el ready to wear del SS19, su versión en jerséis, de manga larga,  a mitad de pierna y con pamela de paja. El detalle de las mangas con exagerado volumen, señalan la influencia creciente de los datos históricos: Valentino las dejó fluir, mientras que John Galliano equilibró el volumen en los hombros con formas de canesú ceñidas.

alt vestido blanco chanel SS19

Como asesora de imagen les cuento que estamos acostumbrados a mirar a las personas desde abajo, comenzando por los pies, hacia arriba, terminando en su rostro. Como nuestra mirada se “guía” por las líneas verticales ascendentes y se detiene cuando encuentra algo que las corte; ésta  disposición de los botones  favorece a crear  una figura que se perciba más estilizada. Un efecto similar se logra cuando recurrimos a la monocromía. Recuerden que cuando las líneas son verticales (cierres, botones, pespuntes), ayudan a estilizar, alargando la zona donde están, permitiendo al ojo recorrer el cuerpo sin cortes.

En nuestro país, los botones cobraron especial importancia entre los accesorios de moda, durante la década del 20 y con mayor énfasis en la del ´30, tanto que se  firmaban. En general, eran grandes o de tamaño decreciente, algunos representaban los símbolos surrealistas: cigarras, mariposas y libélulas; otros se hacían en tela recortando las flores de los estampados de los vestidos, todo una novedad en el vestir al caer la tarde.

Imágenes: Vogue España

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