Enredados | #MamaBlogger

Él me sonríe, juega con mi pelo y yo, terminando de programar las últimas publicaciones del día. Cuando me doy cuenta de esa carita que me mira expectante, me siento mal. Cómo puede ser que no pueda dedicarle quince exclusivos minutos a mi hijo, sin sentir que estoy perdiendo el tiempo. Algo no está bien.

Al ser humano le cuesta permanecer aburrido y la inmediatez de la información anestesia esa incomodidad en la repetición constante de chequear notificaciones todo el tiempo. Entonces, cómo hago para explicarle que mamá está trabajando con el celular, al mismo tiempo que quiero convencerlo de que no puede pasarse el día entero frente a una pantalla. Somos parte de esta cultura hiperconectada que vive en esta aceleración neurótica en la que necesitamos chorros de dopamina ante cada like, respuesta o mensaje.

Los millennials son los nativos digitales, pero la antorcha de la generación tecnológica es de la Generación Z, donde la tecnología es considerada su sexto sentido. Son los jóvenes que nacieron a partir de 1997 son autosuficientes y necesitan la aprobación de sus acciones. Tengo tantos likes, existo. Creen en las comunidades digitales, en el crowdfunding, porque funcionan en red, por ende, son la generación mejor preparada para enfrentarse a los cambios tecnológicos que la sociedad atraviesa en esta Cuarta Revolución Industrial. Para ellos, la buena conectividad es todo y me doy cuenta por Ramiro que Instagram le quedó chico y encontró en YouTube la misma fascinación (siempre y cuando los anuncios se puedan saltear fácilmente) que tenía yo por Festilindo.

Internet es una parte de nuestra vida y cambió para siempre, la forma en la que hacemos las cosas. Cada perfil en redes habla de cómo queremos que los demás vean que somos y le dan una nueva forma a lo concreto, basada en el vacío o en lo estético. Quitándole contenido a lo que conocemos como concreto, las relaciones cara a cara y los encuentros físicos, para convertirlas en un desierto. Están los que dicen que las redes sociales son el desierto de lo real, yo creo que depende de la curaduría que cada uno haga de la suya.

Algunos postean cosas graciosas, otros estéticamente correctas, sin terminar de entender cuál es el sentido de todo ese show. ¿Para qué te vean quiénes? ¿Para demostrarle a quién, qué? Lo único que esta manía “registradora” deja en evidencia  es la trastienda de nuestras vidas. Así es como, al sacarse una foto frente al espejo, se advierte en el reflejo que sale en primer plano el inodoro. Somos la primera sociedad nacida para posar. Qué hacer para que todo lo que no queremos que se note (la soledad, las manchas de humedad, nuestra propia estupidez) no termine saliendo en primer plano.  La vida privada de las personas inunda las redes sociales y lo doméstico, que antes se resolvía, o no, puertas adentro, ahora se ventila y rueda por internet. Ya no hay “diarios íntimos” todo se exhibe para el homo-videns de Giovanni Sartori. Así, dualidades como verdad/ mentira, realidad / ficción, público / privado, perdieron sentido.

Cada uno tiene el poder de elegir cómo vivir esta realidad. Yo la vivo en red para que amigos a la distancia puedan seguir los logros de Ramiro como si estuvieran a pocas cuadras.

El jueves 23 de Noviembre, convocada por Relier Imagen estaré en el Colegio de Médicos de La Plata (Avenida 51 n°723 frente al Teatro Argentino) hablando sobre redes sociales. El evento es gratuito, sólo requiere inscripción previa y lo pueden hacer a través de este link https://www.eventbrite.com.ar/e/salud-belleza-y-autoestima-tickets-39458882580

Mario Vargas Llosa dijo en una entrevista para la Revista La Nación, que la pantalla superficializa y frivoliza el texto en su afán de llegar al gran público. Nadie escribe para una pequeña minoría cuando escribe para una pantalla y eso significa que hay que hacer concesiones y buscar un tipo de facilidad, de accesibilidad, para aquello para los que escribes, tu gran público. También hablo de un empobrecimiento del lenguaje y que sólo se aprende a conocer profundamente el idioma, a través de la literatura. En estos tiempos la gente necesita muchas menos palabras para expresarse y quedó impresionado por el escaso vocabulario con el que la gente joven se comunica, ni que hablar de las deformaciones monstruosas a las que pueden llegar los textos en las redes sociales. No solamente hablas de esa manera, tus pensamientos son iguales de escasos.

 

Imágenes: shutterstock y Vestite con Estilo

Un comentario en “Enredados | #MamaBlogger

Deja un comentario