Vestir simple

Tal y como ocurre en Las crónicas de Narnia, hay una vida y muchas historias más allá del fondo del placard. Si se sumergen en el closet de sus abuelas, seguro encontrarán más de un saco de cuadros sartoriales, con su respectivo pantalón. Como me declaro en contra de los total look, propongo la desarticulación del traje, para comenzar a vestirlo, según los lineamientos del estilo internacional, con un jean, una camisa o básica de algodón.

La experimentación con otros tejidos y colores se produce a partir de esta integración generacional, en la que la edad de las personas es considerada una actitud y la indumentaria, articula de puente. Además, la nobleza de aquellos tejidos se vuelve los cimientos de esta moda, que en tiempos de crisis y turbulencias económicas, nos obligó a hacer jugadas cada vez más inteligentes. Mandar a arreglar el de tu abuela o comprarlo en una tienda de usados o mercado de pulgas, podría ser una solución ¿se te ocurren otras?

La mujer moderna tiene la intención de renovar sus equipos informales y encuentra en los cuadros, un aliado de tonos suaves y descoloridos azules y grises. Los diferentes diseños como Príncipe de Gales, tattersall, tartán y madrás se llevan con accesorios neutros y tonos metalizados que rompen reglas.

Vestir simple, ahorra tiempo y equilibra la atractiva estética con la sencilla practicidad, de sensación sustentable. Si te gustaría convertirte en una mujer con estilo, escribime.

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Imágenes: Diego Anciano / @collagevintage2

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