Lavar, secar y guardar | Consejos para cuidar tu ropa

“Esta blusa me la regaló…”, “este pantalón me lo compré en…”, “este blazer tiene más años…”

Son frases recurrentes cuando alguien elogia nuestras prendas. Cada una merece atención y cuidado especial para que su vida útil sea larga e impoluta. Para mimar tu pilcha, aquí te comparto algunos tips de estilo.

Hacer un uso inteligente del lavarropa, incluye separar las prendas por color (para proteger las más claras) y elegir el programa según las necesidades de cuidado de que cada prenda. Otro dato a tener en cuenta es dar vuelta los jeans para que destiñan menos y las básicas / blusas estampadas para que no pierdan el dibujo. Si buscan evitar lavar a mano las piezas delicadas, pueden colocarlas dentro de una bolsa especial o funda de almohada, para protegerlas al contacto con otras prendas o avíos.

Recuerdo cuando me dijeron que la ropa del recién nacido tenía que ser lavada y planchada a mano. Casi me muero, pero era por su salud, ya que no sabía cuán delicada podía ser su piel. Por eso, el hand wash siempre se hace con agua fría para evitar que las prendas destiñan o encojan. El orden de lavado no coincide con el de llegada al lavadero. De las más claras a las más oscuras, es un tip ecofriendly que permite aprovechar mejor el agua ya que las prendas oscuras pueden contaminarla con su tinte. En cuanto a la dosis de detergente a utilizar, la medida de su tapa, alcanza y sobra. En casa usamos woolite para todos los días porque el jabón en polvo ¡nos la hizo pelota! Luego del lavado, hay que escurrirlas bien, no mezclarlas todas en el mismo cubo mientras estén húmedas, y dejar que se sequen en un lugar aireado.

Para lavar una pieza de seda que ha sido usada pero no está sucia del todo, el truco para dejarla como nueva es limpiarla con vapor de agua. Se trata de colocar la prenda en su percha y al ir a ducharse, colgarla dentro del cuarto de baño. El vapor de agua que se desprende en la ducha, aquel que empaña el espejo, es el responsable de limpiarla y dejarla lista para un nuevo uso.

Las prendas de cuero se deben limpiar en seco, con un producto destinado para tal fin y una esponja seca. Como el cuero es piel, se lo puede guardar en una bolsa de tela (para que respire), luego de hidratarlo con lustra muebles y una franela. Creer o reventar.

Lo que pasa después del lavado es tan importante como lo que ocurre dentro. Siempre el secado al aire libre es mejor que la secadora porque el exceso de calor, daña la ropa. Al tenderla, busquen los pliegues de la ropa para colocar los broches: axilas en camisetas,  ingle en pantalones, por ejemplo. Si quieren evitar que se acartone y pierda color, no la cuelguen a la luz directa del sol. Nota al pie: las camisas es conveniente secarlas en su percha, para que no se deformen.

Los tejidos de punto no se cuelgan. No los torturen colocándolos en perchas ya que se estiran y pierden su forma original. Lo ideal es acomodarlos en cajones o estantes y si el punto es muy fino y delicado, pueden envolverlos en papel de seda. Las camisas y vestidos, en cambio, se lucen mejor en perchas, que respeten la forma de los hombros, especialmente de felpa para evitar deslices.

 

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